| Bestia parda |

Las bestias pardas deben su nombre a sus pieles grises como la ceniza. Suelen encontrarse en cuevas y cuencas rocosas cerca de los volcanes. Antaño, las corrientes de lava y los desprendimientos de rocas las enterraron bajo tierra, donde quedaron atrapadas durante muchos años, aisladas del mundo. Como resultado, las bestias pardas se volvieron locas.
Se volvieron tremendamente agresivas y, por la oscuridad total, se quedaron ciegas. Por lo tanto, deben confiar en su muy desarrollado sentido del olfato para encontrar a su presa y rastrear a los pobres infelices que tienen la desgracia de perderse en sus laberínticas cuevas, las cuales rara vez abandonan. De todos modos, cuando la tierra tembló y las ruinas del templo se alzaron a la superficie, las bestias quedaron libres y ahora también deambulan por los bosques del mundo de la superficie.
Back










